Superman: El regreso triunfal del héroe a lo más alto del cine
- Deyvid Hernandez
- 21 jul 2025
- 5 Min. de lectura

El legado del hombre de acero aterriza con fuerza y corazón en una historia que emociona desde lo más humano.
Desde su primera aparición en 1938, Superman no se ha limitado a ser un simple superhombre con capa: se ha convertido en un símbolo. Como emblema de esperanza, justicia, compasión y voluntad inquebrantable, el Boy Scout azul ha evolucionado con el tiempo, adaptándose a cada época sin perder su esencia más pura. Esta condición ha encontrado múltiples reflejos en el séptimo arte: desde el carisma noble e incorruptible de Christopher Reeve, que aún marca generaciones, pasando por la sobriedad madura pero justa de Henry Cavill, hasta llegar a una versión fresca, juvenil y profundamente conectada a sus raíces con David Corenswet. El nuevo Hombre del Mañana no representa a un dios atormentado ni a una figura imponente, sino a alguien que simplemente quiere hacer el bien, un concepto que no solo honra su legado en los cómics, sino que lo posiciona nuevamente como el faro de luz del universo de los superhéroes.
La cinta narra la historia de un Superman ya consolidado que, tras tres años protegiendo a la humanidad, enfrenta su mayor desafío: una derrota inesperada a manos de El Martillo de Boravia, un enemigo tan poderoso como despiadado. Para empeorar la situación, el Hombre de Acero también debe lidiar con una amenaza conocida, el multimillonario Lex Luthor, quien ha ideado un plan para convertirlo en enemigo público al manipular la opinión mundial con un oscuro secreto de su pasado alienígena. Sin embargo, incluso en medio de este oscuro panorama, el héroe no está solo, ya que, con la ayuda del inquebrantable Krypto y de la valiente Lois Lane, deberá restaurar la paz y demostrar que la esperanza aún tiene un lugar en la Tierra.
Entre los aspectos positivos, lo más destacado es, sin duda, la interpretación de David Corenswet como Clark Kent/Superman, quien le otorga una sensibilidad distinta a la que hemos visto en los últimos años, representando a un personaje poderoso, pero también vulnerable; un Superman que sonríe, llora, sufre y, aun con todos sus dones, recibe golpes, pero, curiosamente, eso no lo debilita, por el contrario, lo humaniza y eleva su figura. Con calidez y optimismo, Corenswet recuerda inevitablemente al entrañable Christopher Reeve, e incluso con sus gestos, miradas y pequeños actos (como salvar ardillas), su Superman proyecta una fidelidad casi de viñeta y genera una empatía natural con la audiencia. Rachel Brosnahan, como Lois Lane, está a la altura del héroe. Lejos de ser la clásica damisela en apuros, le imprime inteligencia, audacia y fuerza a su personaje, sin perder su esencia femenina. Además, le añade la tenacidad y capacidad crítica que define a quienes ejercen el periodismo, convirtiéndose en una de las mejores adaptaciones del interés amoroso del héroe y, al mismo tiempo, en la primera en retratar con precisión lo que significa ser periodista. Asimismo, su química con Corenswet es uno de los grandes aciertos de la cinta, puesto que la dinámica entre ambos trasciende el romance tradicional para mostrar una relación realista: con discusiones, vulnerabilidad y momentos de fricción genuina, construyendo una conexión honesta y poderosa entre sus protagonistas.

Nicholas Hoult, como Lex Luthor, entrega la versión definitiva del personaje. Su interpretación lo reimagina para un contexto contemporáneo: no solo como vendedor de armas, sino como un magnate tecnológico y fascista que controla gobiernos y corporaciones, convirtiéndose en la representación más inquietante del poder terrenal desmedido. Hoult aporta su sello al antagonista, con un Lex frío, manipulador, egocéntrico y profundamente desagradable, capaz de destruir al héroe sin siquiera recurrir a la criptonita, siendo su influencia sobre el pensamiento colectivo tan efectiva, que consigue que incluso el público en sala lo deteste (en el mejor sentido posible).
El reparto secundario también merece reconocimiento. Edi Gathegi, como Mr. Terrific, se convierte rápidamente en uno de los favoritos del público gracias a su sobriedad, inteligencia y peso narrativo. Su personaje va más allá del estereotipo del “genio del equipo”, aportando convicciones propias y una química complementaria con el Superman de Corenswet que enriquece el relato. La Justice Gang, conformada por Mr. Terrific (Gathegi), Guy Gardner/Linterna Verde (Nathan Fillion) y Hawkgirl (Isabela Merced), es una grata sorpresa. Su aparición no es un simple cameo ni una mención aislada: tiene relevancia real dentro del conflicto, además de introducir de manera orgánica las bases del futuro universo compartido, mostrando que Superman no es el único metahumano y generando una tensión narrativa que fortalece su historia.

En el apartado técnico, James Gunn y su equipo demuestran un control total de la propuesta. A diferencia de versiones anteriores, esta cinta evita caer en la fórmula del origen y opta por narrar las aventuras de un Superman ya establecido. Las secuencias de acción están cargadas de energía, la narrativa combina emoción con calidez, la ambientación es acertada y la banda sonora potencia cada momento clave. El humor está dosificado con precisión y se entrelaza con una carga emocional genuina que evita cualquier exceso melodramático. Aquí, el héroe no solo enfrenta amenazas, sino también dilemas morales, sin necesidad de oscurecer su esencia ni recurrir a discursos grandilocuentes.
No obstante, a pesar de que la cinta representa una de las mejores reinvenciones del personaje, no está exenta de ciertos detalles mejorables. Uno de ellos es el uso del CGI. Aunque en elementos como Krypto o el kaiju que ataca Metrópolis el resultado es notable —logrando ternura en el primero y temor en el segundo—, en varios momentos se percibe poco pulido, haciendo que en casos como Metamorfo en su forma sin cuerpo, su hijo o incluso el propio Superman en escenas de vuelo, los efectos visuales presenten irregularidades que hacen parecer trabajo de edición de último momento. Otro aspecto que podría afinarse es el ritmo inicial, ya que, si bien el prólogo equilibra diálogos y acción introductoria, su velocidad puede parecer demasiado lenta para una audiencia que espera ver al héroe en plena acción desde el primer minuto.

Superman no solo marca el regreso de un ícono al cine, sino que redefine lo que debe ser una película de superhéroes: emocionante, sincera y humana. Bajo la dirección de James Gunn, el personaje recupera su luz sin renunciar a la complejidad de su mundo, dando como resultado un protagonista que emociona, una historia que conmueve, una ejecución narrativa que roza la excelencia y una obra hecha con convicción, respeto y corazón que no intenta reinventar la rueda, pero sí la pone a girar con más fuerza que nunca.





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